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miércoles, 12 de julio de 2017

COSTILLAS DE CERDO ADOBADAS AL HORNO

Estas costillas adobadas al horno son muy fáciles de hacer y quedan de rechupete. Sólo hay que adobar un poco la carne y dejar que el horno haga el resto.
Normalmente llevan un acompañamiento de patatas que se hacen también al horno a la vez que las costillas, pero yo en esta ocasión, con los calores que hacen por estas tierras jiennenses, las voy a acompañar con una ensalada fresquita.
Si las quieres acompañar con patatas, al final de la receta te ofrezco varias sugerencias.
Dependiendo de la ocasión y del momento, podrás comerlas utilizando cuchillo y tenedor o pringarte hasta los codos y comerlas con los dedos, con su respectivo “rechupeteo”.
Seguro que te van a encantar.

Ingredientes:
1 kg de costillas de cerdo en 2 piezas
4 dientes de ajo
1 cucharadita de pimentón dulce de La Vera
1 cucharadita de orégano
1/2 cucharadita de pimienta negra molida
sal
100 ml de aceite de oliva virgen extra
100 ml de vino blanco

Elaboración:
En primer lugar prepara el adobo. Para ello, tritura los ajos pelados en un mortero y después añade el pimentón, el orégano, la pimienta, la sal, el aceite y el vino. Remueve para que se mezclen bien todos los ingredientes.

Con toda esta mezcla, pincela las costillas por toda su superficie y deja adobar durante unas dos horas en el frigorífico, bien tapado con film transparente o de lo contrario se nos impregnará todo el frigorífico con este olor. También puedes hacerlo la noche anterior y así tomará aún más los sabores.

Quita la bandeja del horno ya que no la vas a utilizar (deja solo la parrilla) y precalienta el horno a 200º durante 10 minutos.

Pon las costillas con su adobo en una fuente de horno (de vidrio, de cerámica, de barro…) y hornea durante media hora a 180º. Calor arriba y abajo.

Pasado este tiempo, dale la vuelta a la carne y vuelve a hornear otra media hora, hasta que las costillas queden doradas.

El tiempo de horneado es aproximado; depende de cada horno y del grosor de las costillas.

Como ocurre con cualquier asado al horno, no puedes meter en el horno y dejar abandonado hasta que se cumpla el tiempo previsto; hay que vigilar el cambio de color y el caldo. Si se resecaran demasiado, añade un poco de agua para que no se queme la salsa.

Sirve inmediatamente, salseando con el jugo que dejan.

Buen provecho.

Sugerencias:
Si quieres acompañar con patatas (preferiblemente en otra época del año), vas a necesitar 3 patatas medianas que podrás hacer de este modo:
- Cocer las patatas enteras y bien lavadas -con piel- unos 15 minutos. No deben quedar muy tiernas, porque se van a terminar de hacer en el horno. Sacar de la cocción y dividir en gajos (6-8 gajos de cada patata). El momento de incorporarlas a la bandeja del horno es a la media hora de horneado de las costillas, cuando le damos la vuelta transcurrido ese tiempo. Regarlas con el jugo de la cocción.
- También podemos ponerlas en crudo desde el primer momento de cocción de las costillas, pelándolas, lavándolas bien y troceándolas como cuando hacemos un guiso. Cuando haya pasado media hora y le demos la vuelta a las costillas aprovechamos para regarlas con el jugo del adobo que en ese momento haya en la fuente de horno.
- Por último, mientras elaboramos nuestras costillas al horno, podemos hacer unas Patatas a lo pobre como acompañamiento. Seguro que será un magnífico acompañamiento.

miércoles, 12 de octubre de 2016

MANITAS DE CERDO EN SALSA


Este plato se solía hacer en tiempos de matanza a finales de noviembre y primeros de diciembre. Las matanzas se hacían antes de que empezara la recolección de la aceituna. Hoy día ya no son así estas fechas ya que la recolección de la aceituna se realiza a comienzos de noviembre para obtener aceites de mayor calidad.

También era muy habitual utilizar las manitas para hacer otros guisos como el de patatas, alubias, cocido, etc. De esto ya os publicaré alguna entrada en otra ocasión.

Las patas de este animal aunque no lo parezca son una delicia, ya que gracias a su textura gelatinosa confiere a los guisos una textura muy agradable y sabrosa, por eso las podemos encontrar en multitud de elaboraciones, como cocidos, pucheros y hasta en arroces.

Si eres de los que te gustan o no las has probado como mejor puedes comerlas es en salsa, una forma muy rica.

Esta receta aunque no es de las que se deba abusar (por su alto contenido calórico: 340 Kcal/100g ), es un plato muy económico y fácil de preparar, ideal para que lo elabores algún día extraordinario, muy ocasionalmente, y así darte a ti y a los tuyos un capricho.

Esta receta es algo laboriosa de preparar ya que primero hay que cocerlas, luego deshuesarlas parcialmente y luego preparar la salsa donde seguirán cociendo. Pero no es nada complicada y al final tiene su recompensa.

Ingredientes: (para 2 personas)
4 manitas de cerdo limpias y cortadas a la mitad
½ cebolla
2 hojas de laurel
½ pimiento verde
¼ de pimiento rojo
2 dientes de ajo
2 tomates rallados (ó 3 cucharadas de tomate frito)
100 ml de vino blanco
1 cucharadita de pimentón dulce
unas hebras de azafrán
5-6 almendras
1 panecillo frito (o picatoste)
1 guindilla
6 ramitas de perejil
100 ml de aceite de oliva virgen
sal
pimienta negra en grano

Elaboración:
Limpiamos las manitas, le damos un hervor rápido en un recipiente con agua durante cinco minutos (desespumar); las sacamos, retiramos el agua y ponemos agua limpia y las ponemos de nuevo a cocer, con la mitad de la cebolla, dos hojas de laurel, unos cuantos granos de pimienta negra, un diente de ajo, 4 ramitas de perejil, un chorrito de aceite de oliva y sal (20-25 min. en la olla rápida, a partir de que suene la pesa).

Una vez cocidas, dejar enfriar y deshuesar aún calientes y procurando no romperlas. Reservar un vaso de caldo de la cocción (colado).

Hacemos el fondo sofriendo el resto de las verduras: trozo de la cebolla, pimiento rojo, pimiento verde y tomate. Terminado el sofrito añadimos el pimentón y el vino; dejar que evapore el vino y agregar el caldo de cocción que reservamos.

Introducir en el fondo las manitas, ya deshuesadas, y dejarlas cocer hasta que estén tiernas (unos 20 min; si se queda escaso de caldo, añadir agua). Cinco minutos antes de retirar del fuego añadir el majado (1 diente de ajo, 2 ramitas de perejil, el azafrán, las almendras, la guindilla y un panecillo frito –picatoste-).

Opcional: Podemos incorporar al fondo 1 chorizo en rodajas y una loncha gruesa de jamón troceada en taquitos.

Nota: Al enfriarse la salsa se solidifica en forma de gelatina, lo cual permite conservar las patas durante muchos días en el frigorífico. Esta receta también puede realizarse con oreja de cerdo, menudillos de cordero o callos de ternera.

sábado, 27 de febrero de 2016

CARCAMUSAS TOLEDANAS


Las carcamusas es un plato tradicional de la cocina castellana que en la actualidad se prepara principalmente en Toledo como tapa. Los ingredientes son: carne de cerdo o de vacuno y verduras de la temporada acompañadas de unas hojas de laurel. Es un plato que se sirve caliente, tradicionalmente en una pequeña cazuela de barro acompañado de algunas rebanadas de pan.

Como es típico en este tipo de recetas tradicionales, hay muchísimas variedades dependiendo de las carnes (vacuno o cerdo) y verduras a utilizar (cebolla, ajo y guisantes son las imprescindibles; pero también se le puede añadir pimiento verde, pimiento rojo o zanahoria y hasta alguna guindilla si os gusta el picante).

Dicen que la denominación de este guiso de tradición toledana se inventó, según recogen diferentes fuentes, en el Bar Ludeña (Plaza de la Magdalena, 10) de Toledo, ideado por José Ludeña a mediados del siglo XX. Este plato según la cultura popular toma su nombre a partir de un curioso juego de palabras, pues el bar era frecuentado por clientes masculinos de cierta edad (los carcas) y por algunas señoritas más jóvenes, que ellos consideraban sus musas. El guiso de Don José era del gusto de ambos colectivos, por lo que en honor a ellos se denominó “carca-musas”. No obstante, hay otras opiniones sobre su etimología ("Car-camush") que significaría "carne arrugada".

Ingredientes:
500 gr de magro de cerdo
100 gr de taquitos de jamón
120 gr de chorizo en rodajas (dulce o picante, según gusto)
½ cebolla
3 dientes de ajo
1 vaso de vino blanco (200 ml)
1 lata pequeña de guisantes (o frescos y recién desgranados)
200 ml de caldo de carne (o simplemente agua)
280 ml de tomate frito casero (1 bote pequeño)
2 hojas de laurel
aceite de oliva virgen extra
sal y pimienta negra molida

Elaboración:
En primero lugar, trocear los ingredientes: la carne, en trozos más bien pequeños; los ajos, pelados y fileteados; la cebolla, cortada en brunoise o daditos muy pequeños; el jamón, en taquitos; y el chorizo, en rodajas.

Preparar una sartén con un chorreón de aceite – que solo cubra el fondo- y, a fuego alto (vitrocerámica al 8), sellar y dorar la carne previamente salpimentada. Poner poquita sal ya que algunos de los ingredientes ya llevan (jamón, chorizo y caldo de ave). Reservar.

Si se quiere hacer más cantidad de carne, yo recomiendo sellarla y dorarla en varias tandas. De esta manera la carne no nos quedará apelmazada y no soltará los jugos. Recordar que este primer proceso que hacemos con la carne es solo sellar a fuego algo alto, y no cocerla con los jugos que suelte.

En la misma sartén, que hemos dorado la carne incorporar la cebolla y el ajo, a fuego medio (vitrocerámica al 6). Una vez pochada la cebolla agregar las hojas de laurel, el jamón y el chorizo y dejar unos dos minutos.

Transcurrido el tiempo, incorporar nuevamente la carne que habíamos dorado previamente y mezclar todo.

Es tiempo de añadir el vino blanco y dejar 2 ó 3 min para que evapore el alcohol.

A continuación, añadir el caldo de carne y el tomate frito. También es el momento de añadir los guisantes si son frescos (-son los que yo he utilizado en esta ocasión-). Mezclar bien, tapar y dejar a fuego medio-bajo (al 5 en la vitrocerámica) durante 15 ó 20 min. (Si los guisantes son envasados en lata, añadirlos al final del guiso).

Transcurrido el tiempo comprobar si la salsa ha espesado. De lo contrario, dejar destapado unos minutos más, siempre bajo supervisión.

Buen provecho.

lunes, 28 de diciembre de 2015

LOMO DE ORZA

Este lomo, junto con el adobado de matanza, son muy típicos aquí en Jaén. Muchos bares y restaurantes lo tienen en carta, y hay empresas que lo comercializan envasado.
Se hacen también en la matanza del cerdo, ya que se conservaba toda la temporada (bueno, toda no, porque en mi casa no duraba más de un mes).
Si vas a hacer una cinta de lomo entera y que te dure más tiempo, te aconsejo que el aceite utilizado para freírlo sea un virgen extra picual o cornicabra, que son los mejores tanto para freír como para conservar alimentos debido a su alto contenido en antioxidantes, lo que impide que se enrancie antes, como ocurre con otras variedades
En casa solemos comprar costillas de cerdo también y hacemos el adobo para todo a la vez.
En nuestra provincia, en el restaurante jienense Juanito, en Baeza (regentado por los Salcedo, una familia que mantiene sus recetas generación tras generación), es una de las recetas más solicitadas en su restaurante.

Ingredientes:
1 kilo y medio de cinta de lomo de cerdo
3-4 dientes de ajo medianos asados
1 cucharada de postre de matalahúva
2 cucharadas soperas de pimentón dulce de La Vera
2 cucharadas soperas de orégano (si es silvestre, solo una)
1 cucharada sopera de pimienta negra molida
1 cucharada de postre de canela molida,
2 cucharadas soperas de vinagre de vino blanco
sal
aceite de oliva virgen extra

Elaboración:
Cortamos la cinta de lomo de cerdo en cuatro o cinco tacos iguales (unos 3-4 dedos de grosor).

Hay que tener en cuenta que el grosor de la carne es la que determina los días que va a estar en el adobo y además nos marca la forma final de presentarlo: en tacos, fileteado, etc. Si los cortamos en trozos pequeños, no podremos cortarlos adecuadamente para realizar una buena presentación final en el plato.

Y tras esta indicación, ¡vamos a la preparación!

Para realizar el adobo machacamos lo mejor posible los dientes de ajos asados junto con la matalahúva.

Ponemos los trozos de lomo en un recipiente de dimensiones tales que luego pueda cubrirlo el abobo. Echamos los ajos y matalahúva machacados, el pimentón, el orégano, la pimienta negra molida, la canela, el vinagre y sal.

Le añadiremos agua hasta que lo cubra (muy importante) y con la mano lo mezclaremos todo muy bien hasta que quede homogéneo. Iremos probando el adobo de sal. Hay que tener en cuenta que el adobo debe de estar relativamente salado.

Lo meteremos en frigorífico durante seis o siete días tapado con film de cocina, y destapándolo diariamente un par de veces y removiendo la mezcla (lo de taparlo con el film de cocina es porque desprende un olor que os puede impregnar la nevera).

Como he indicado anteriormente, si los trozos son la mitad de grandes (8 ó 10 tacos en vez de 4 ó 5), los tendríamos en el adobo tres días. Os va a salir igual de bien, solo que al ser los trozos más pequeños, os va a limitar la forma de presentación en el plato. Yo solo recomiendo esta forma cuando quieras preparar un lomo de orza para tapear, ya que las lonchas van a ver pequeñas.

Pasado este tiempo de maceración, los sacamos y dejaremos durante un día sobre un escurridor para que suelte el líquido y se freirá al día siguiente. Antiguamente sacaban la cinta de lomo entera del adobo y la colgaban en los clavos de la traviesas del techo de la casa durante un día para que escurriera todo el líquido antes de trocearlo para freírlo.

Para freír el lomo en abundante aceite de oliva virgen extra, es mejor en un recipiente de acero inoxidable. El fuego no debe de estar muy fuerte, sino más bien suave. El punto de fritura es cuando el aceite se pone sin agua ninguna en su fritura (unos 15 minutos).

Terminada la fritura sacamos el lomo y apartamos en una bandeja y dejamos que el aceite enfríe hasta la temperatura ambiente.

Conservarlo después en el mismo aceite en un recipiente adecuado y esterilizado. Si nos faltara aceite para cubrirlo totalmente, desahumar un poco más de aceite de oliva virgen extra en una sartén y añadir una vez frío. El adobo debe quedar totalmente cubierto de aceite para su perfecta conservación (muy importante).

Un excelente manjar, económico y socorrido realizado con un método de conservación muy antiguo, ya que de esta forma la carne aguantará en perfecto estado varios meses cubierta con el aceite de oliva.

La presentación de este plato que realiza el restaurante Juanito de Baeza (Jaén) es el lomo fileteado en lonchas, caliente y acompañado de unas Patatas a lo pobre, y así lo solemos tomar como segundo plato en nuestras tierras de Jaén.

Pero también podéis presentarlo en finas y pequeñas lonchas con ensalada para una cena, o unas simples lonchas finas para tapear.

La presentación final dependerá del tamaño de los tacos de lomo que cortasteis al inicio de la receta, y de las posibilidades para cortarlas de tamaños diferentes.

Buen provecho.

viernes, 1 de agosto de 2014

FILETES DE PAVO RELLENOS AL HORNO


Lo primero que debemos tener en cuenta en esta receta es que los filetes de pavo sean grandecitos y finos, de medio centímetro, para poder rellenar y envolverlos bien. Si no tenéis mucha habilidad en el manejo de los cuchillos, recomiendo que pidáis a vuestro carnicero que os los corte.

Igualmente podéis elaborar esta receta con solomillos de pavo (la carne resultará más jugosa) y también con filetes de pollo.

Con uno u otro ingrediente cárnico el plato os va a resultar igual de bien. El toque especial lo ponen el paté ibérico y las manzanas.

Ingredientes:
4 filetes de pechugas de pavo
4 lonchas de queso
4 lonchas de jamón cocido
100 gr de paté ibérico
jamón serrano (muy picadito)
1 cebolla
2 manzanas
Aceite de oliva virgen extra
1 vaso de vino blanco (200 ml)
1/2 vaso de agua (100 ml)
1 cucharadita de tomillo
1 cucharadita de orégano
Sal y pimienta
Hilo de cocina para encordar los rollitos

Elaboración:

Teniendo ya los filetes cortados, salpimentamos por la cara interior, donde vamos a poner el relleno. Ponemos sobre cada uno de ellos una loncha de queso, otra de jamón cocido, una cucharada de paté ibérico (-que extendemos bien con la ayuda de una espátula o de un cuchillo plano o cucharilla-) y por último ponemos el jamón serrano bien picadito.

Enrollamos los filetes partiendo de la parte más estrecha hacia la parte más ancha. Embridamos con hilo de cocina para que no se abran a la hora de cocinarlos y colocamos sobre la bandeja de horno.

Mientras realizamos el resto de preparaciones, precalentamos el horno a 190º durante 10 minutos.

Para terminar con las preparaciones, troceamos la cebolla en juliana, limpiando previamente las capas exteriores y troceamos las manzanas en trozos eliminando el rabito y el pepitero.

Salpimentamos los rollitos por el exterior, añadimos la cebolla y manzana a la bandeja distribuyendo uniformemente. Regamos los filetes con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, añadimos también el vino y el agua. Espolvoreamos en el orégano y el tomillo.

Metemos la bandeja en el horno durante 35-40 minutos. Dependerá del grosor de los filetes. Si son muy finos, con 25-30 minutos será suficiente. A la mitad de la cocción, dar la vuelta a los rollitos y regar con la salsa de la bandeja. Si el líquido se nos ha quedado corto, podemos añadir un poquito de agua.

Transcurrido el tiempo y comprobando que los tememos ya hechos, sacar, desembridar (quitar los hilos) y filetear en rodajas.

Emplatar las rodajas, añadir unos trozos de manzana (-y cebolla si es de vuestro gusto-) y salsear con el líquido que nos queda en la bandeja del horno.

Acompañar con una ensalada a vuestro gusto.

Buen provecho.

martes, 29 de julio de 2014

ALITAS DE POLLO AL HORNO


Las alitas de pollo al horno son un plato de fácil preparación, que además es muy útil para cuando tenemos un número elevado de comensales.

Esta receta es una de las mil posibilidades que tienen las alitas a la hora de cocinarse.

Hoy en día resulta habitual encontrar carne de pollo despiezada, así que si te gustan más los muslos, no tienes más que comprarlos y prepararlos de la misma manera.

Ingredientes:
12 alas de pollo
3 cucharadas de miel
3 cucharadas de salsa de soja
½ cucharadita de pimentón (de la Vera)
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharadita de orégano
sal

Elaboración:

En primer lugar ponemos a calentar el horno a 190 grados mientras preparamos las alitas.

Seguidamente trocearemos cada una de las alitas en tres partes, siguiendo la articulación y eliminamos la punta que carece de carne (a no ser que desees guardarla para hacer un caldo con unas verduritas).

Retiraremos con un cuchillo las partes sobrantes de piel (lugar en el que se concentra la mayor parte de la grasa), repasaremos bien para que no quede ningún resto de plumas y las extenderemos sobre una placa de horno.

Pondremos en un cuenco la miel, la salsa de soja, el pimentón, el orégano y las cucharadas de aceite de oliva virgen extra y mezclamos todo bien con la ayuda de unas varillas hasta que quede todo unificado.

Untamos las alitas con la mezcla anterior ayudándonos de una brocha o pincel de cocina. Las salamos e introducimos la bandeja en el horno (previamente calentado) a 190 grados durante 35-40 minutos.

Cada diez minutos les varemos la vuelta y pincelamos con la mezcla preparada. Cuando estén doraditas las sacamos y emplatamos para servir.

Las podemos acompañar con una ensalada fresquita (a tu gusto).

Buen provecho.

Observaciones:
● El tiempo indicado (de 35-40 minutos) es orientativo, ya que dependerá de cada horno y del tiempo que permanezca abierto cada vez que lo abramos para voltearlas y pincelarlas con la mezcla.

martes, 13 de noviembre de 2012

FILETES RELLENOS CON SALSA DE CHAMPIÑONES


Esta receta la vi hacer al gran cocinero Bruno Oteiza en un programa televisivo de cocina. Me atrajo de la receta tanto sus ingredientes como su sencilla preparación y su presentación. Así que me dispuse a hacerla y el resultado final fue maravilloso.
¡Exquisito plato!

Ingredientes:
4 filetes de ternera
200 gr de carne picada de cerdo
200 gr de champiñones
1 cebolleta
4 chalotas
40 gr de mantequilla
1 cucharada de harina
2 cucharadas de queso gruyere rallado
4 cucharadas de nata
50 ml de caldo de carne
aceite de oliva virgen extra
sal
pimienta
perejil picado

Elaboración:
Para la salsa de champiñones, pica finamente 3 chalotas y póchalas en un cazo con un poco de aceite. Limpia los champiñones, retírales el tallo, pícalos finamente y agrégalos al cazo. Cuando estén bien pochados, agrega la mantequilla y la harina. Añade el caldo, la nata y perejil picado al gusto. Agrega el queso rallado. Remueve y cocina un par de minutos. Reserva.

Para el relleno, pon la carne picada en un bol junto con 1 chalota y la cebolleta picadas. Salpimienta, mezcla y reserva.

Pincha los filetes con un tenedor. Rellénalos, enróllalos y ciérralos con un palillo. Echa un poco de sal y pimienta por encima y hornea a 180º C, durante 12 minutos. Retira el palillo y reserva los filetes en un plato (agrega el juguillo de cocinar los filetes a la salsa de champiñones y mezcla bien).

Sirve un filete por ración, cortado al bies, y salsea.

Buen provecho.

sábado, 29 de septiembre de 2012

ESTOFADO DE COSTILLAS DE CERDO

Estofado que manifiesta el equilibrio de las verduras, abundantes en este plato, con una carne fuerte como es la de cerdo.

Es un plato tradicional de la cocina española que se elabora en todos los hogares, desde el más humilde al más pudiente. En cada hogar se realiza de diferente manera, gracias al “toque especial” de quien las prepara. Así es como yo lo hago.

Ingredientes:
1 cebolla
2 pimientos verdes
1/2 pimiento rojo
1 tomate grande
3 zanahorias
100 gr de champiñones
2 alcachofas
1 cucharada de harina
800 gr de costillas de cerdo
1 vaso de vino blanco
200 gr de guisantes
2 patatas grandes
aceite de oliva virgen extra
agua
sal
pimienta negra molida
colorante alimenticio
espárragos blancos (opcional)

Elaboración:
Pica la cebolla y el tomate; limpia y trocea los pimientos, las zanahorias, champiñones y alcachofas y pon en una cazuela con aceite a rehogar.

Salpimentar las costillas y añadirlas al guiso, rehogándolas hasta que queden bien doradas. Agrega la cucharada de harina y remueve bien. Añade el vino blanco y deja reducir durante unos minutos.

Añade agua hasta cubrir y una pizca de colorante alimenticio. Sazona y deja cocer durante 25-30 minutos. A mitad de la cocción añadimos los guisantes.

Mientras tanto, pela, trocea y fríe las patatas. Cuando el guiso este hecho, añade las patatas.

Sirve en una fuente. Puedes adornar con unos espárragos blancos.

Buen provecho.

jueves, 16 de agosto de 2012

FILETES DE LOMO DE CERDO EN SALSA LIGERA CON GUARNICIÓN DE VERDURAS

Hoy os presento un plato sencillo, rico y apetitoso, apto para todos los públicos y bolsillos. Se trata de una receta muy suave y apetecible por la combinación de sabores que contiene. Además, en verano tiene la ventaja de que lo podemos preparar hasta con dos días de antelación, y guardarlo en el frigorífico sin problemas para encontrarnos la comida hecha cuando venimos de la calle.

Ingredientes:
3-4 filetitos de lomo de cerdo (o un par de chuletas) por comensal, según tamaño
200 gr judías verdes
3 zanahorias
200 gr de champiñones
1 diente de ajo
1 chorreoncito de vino blanco
unas cuantas hebras de azafrán
aceite de oliva virgen extra
pimienta negra molida
1 pizca de colorante alimenticio
agua
sal

Elaboración:
Salpimentamos los filetes (o chuletas) y freímos ligeramente en la sartén con aceite de oliva virgen extra; basta con un par de minutos por cada lado. No deben quedar muy hechos ya que posteriormente tendrán que seguir cocinándose. Los sacamos y echamos en una olla o cazuela.

Hacemos un majado en el mortero con el ajo y azafrán, le añadimos un chorreoncito de vino blanco y añadimos el resultado a la cazuela junto con los filetes.

Se añaden también las verduras previamente bien lavadas y cortadas; las judías verdes en trozo de un par de centímetros y las zanahorias en rodajas. También le añadimos el champiñón bien lavado y cortado en trozos más bien grandes, ya que al cocer menguará bastante su tamaño. (Podéis añadir a este plato cualquier otra verdura de vuestro agrado: alcachofas, guisantes, coliflor, brócoli, habas... Sólo tendréis que tener en cuenta los tiempos de cocción para añadirla al guiso en el momento oportuno y no se nos quede dura o demasiado blanda).

Cubriremos el guiso con agua al ras y rectificaremos de sal. Dejaremos hervir hasta que las verduras estén cocidas y quede un poco de caldo (este caldo es una salsa muy ligera, con los sabores de los jugos de la carne y de las verduras hervidas). Si queremos espesarla un poco más, tomaremos varias cucharadas de verduras y las pasamos por la batidora, agregando el resultado al guiso y dejando hervir unos minutos más.

Buen provecho.

viernes, 6 de julio de 2012

CONEJO ASADO CON PATATAS


Nombre procedente del latín "cuniculus". Se empezaron a criar en el siglo XVII y en este siglo ya se cocinaba el civet, con mostaza, en salsa paulette, con cebollas, con ciruelas pasas o en gelatina. También se asaban o salteaban los conejos de monte o salvajes.

El conejo es un animal de carne blanca, por lo que, si se cocina sin exceso de grasas, se convierte en un alimento de elección dentro de los menús bajos en calorías. Por su composición nutritiva, la carne de conejo está recomendada en caso de seguir dietas bajas en colesterol y en caso de trastornos cardiovasculares.

Sobre su carne se puede decir que es magra, de fácil digestión, bajo contenido en grasas, baja en colesterol, aporta hierro, zinc y magnesio, así como vitaminas del grupo B.

Ingredientes:
1 conejo
2 patatas
10 dientes de ajo
1 vaso de vino blanco
agua
vinagre
aceite de oliva virgen extra
sal
pimentón dulce de La Vera
pimienta negra molida
perejil picado

Elaboración:
Limpia y corta el conejo en 4 trozos. Salpimiéntalos y reserva los trozos.

Pela y pica 7 dientes de ajo, ponlos en el mortero junto con un poco de perejil picado y sal. Maja. Añade un chorro de aceite, un poco de vinagre y el vaso de vino blanco. Mezcla y unta el conejo con el majado (reserva el majado restante).

Coloca el conejo en una placa de horno y hornea durante 30-35 minutos a 190º C (con el horno precalentado). A medida que el conejo se vaya cocinando, riégalo con un poco del majado que hemos reservado.

Pela las patatas, cáscalas y cuécelas en una cazuela con abundante agua y una pizca de sal durante 20 minutos. Cuando empiecen a ablandarse, retira y escúrrelas.

Fríelas a fuego muy suave hasta que doren. Retira a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa, sazona y reserva.

Por otro lado, pela, pica y maja el resto de los ajos con un poco de perejil picado, aceite y sal. Cocínalo en una sartén a fuego muy suave.

Sirve un trozo de conejo asado por comensal, vierte el jugo de la bandeja de horno por encima y acompaña con unas patatas. Espolvorea pimentón por encima de las patatas y aliña con el majado templado de ajo y perejil.

Buen provecho.

miércoles, 27 de junio de 2012

FILETES RUSOS

Con los filetes rusos pasa lo mismo que con la ensaladilla rusa, que de rusa no tiene nada. Los filetes rusos no son originarios de Rusia. Allí no existen.

Se cree que el origen de llamarse rusos se debe a que su preparación es muy parecida a la del llamado “steak tartar”, solo así se puede explicar que inventásemos esta definición; filete ruso.

Ingredientes:
500 gr de carne picada
2 dientes de ajo
perejil fresco
1 rebanada de pan remojada en leche y escurrida
1 huevo
sal
pimienta negra molida
Para el rebozado:
2 huevos
harina
pan rallado
aceite de oliva virgen extra

Elaboración:
Picamos finamente el perejil y los dos dientes de ajo, que habremos pelado antes.

Echamos en un bol junto con la carne picada, el pan remojado en leche y escurrido, un huevo, sal al gusto y un toque de pimienta.

Mezclamos con un tenedor o, como lo preparan muchas madres, con las manos limpias.
Dejamos reposar la mezcla en la nevera una hora aproximadamente para que se mezclen bien los sabores.

Sacamos y preparamos bolas de carne. Rebozamos en harina y aplastamos con las palmas de la mano hasta conseguir un filete de un centímetro y medio de grosor.

Cuando tengamos toda la carne convertida en filetes enharinados, batimos dos huevos en un plato y pasamos por ellos los filetes y después por otro plato con pan rallado.

Ponemos a calentar una sartén con aceite de oliva y, cuando empiece a humear, los freímos un minuto por cada lado y sacamos sobre papel absorbente.

Presentamos en cada plato tres filetes rusos, acompañamos de una ensalada de tomate, cebolleta tierna y brotes de lechugas (o cualquier otra ensalada de vuestro gusto).

Observaciones:
Si no queréis hacer o no os gusta el rebozado, formar directamente los filetes con las bolas de carne (sin pasar por harina) y hacerlos a la plancha. No obstante, recomiendo el rebozado en esta receta ya que los jugos de la carne se quedan en el interior de los filetes y hace que estos estén más jugosos.

Buen provecho.

martes, 12 de junio de 2012

ALBÓNDIGAS CON TOMATE


¿Albóndigas o almóndigas?
Para salir de dudas he ido al DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua) y curiosamente las dos voces están aceptadas. Albóndiga son cada una de las bolas que se hacen de carne o pescado picado menudamente y trabado con ralladuras de pan, huevos batidos y especias, y que se comen guisadas o fritas. Y almóndiga remite a esta palabra.

En España, las albóndigas fueron supuestamente introducidas por los árabes durante el período de Al-Ándalus.

Hay una gran cantidad de recetas elaboradas con albóndigas, todas ellas muy sabrosas por cierto. Esta es una de ellas, fácil, sencilla, rápida y que gusta a todo el mundo.

Y es que las albóndigas nos han hecho disfrutar desde pequeñitos, ¿verdad?

Ingredientes:
500 gr de carne picada mixta (ternera y cerdo)
2 huevos
2 dientes de ajo
1 rebanada grande de pan
100 ml de leche
sal
pimienta
perejil picado
aceite de oliva virgen extra
1/2 cebolla
200 gr de tomate frito casero
1/2 vaso de vino blanco

Elaboración:
Ponemos la carne en un bol, junto con los huevos, los ajos y el perejil muy picados, la sal y la pimienta.

En un plato ponemos el pan junto con la leche y dejamos que se empape.

Añadimos el pan empapado en leche a la carne y mezclamos bien. Dejamos repoar en el frigorífico al menos un par de horas para que se mexclen los sabores.

Cuando vayamos a preparar el plato, hacemos bolitas y la rebozamos en harina.

En una sartén freímos las albóndigas en aceite de oliva virgen extra hasta que estén doradas y las retiramos.

En una olla sofreímos la cebolla picada bien fina. Cuando esté bien pochada, añadimos las albóndigas, ponemos el tomate y el vino, y dejamos que hierva 8 ó 10 minutos y ¡listo!

Podemos acompañarlas con arroz blanco, ensalada o, como en este caso, con patatas fritas.

Buen provecho.

sábado, 19 de mayo de 2012

CONEJO EN SALSA

El conejo forma parte de nuestra cultura gastronómica más arraigada de tiempos inmemoriales, pudiéndose encontrar por toda la península, innumerables platos tradicionales. Disfrutemos pues, tanto de su sabor como, de sus esplendidas propiedades nutricionales.
La carne de conejo por lo general tiene muy buen precio, es rica en proteínas y baja en grasas por lo que es cardiosaludable y muy apta para dietas. Esta misma receta se puede hacer con otros tipos de carne como la de pavo o pollo quedando también exquisita.

Ingredientes:
1 conejo troceado
1 cebolla
3-4 dientes de ajo
1 cucharada de pimienta negra en grano
2 clavos de olor
1 cucharadita de tomillo
2 cucharadas de orégano
2 hojas de laurel
500 ml de vino blanco de Montilla
1 copa de brandy
aceite de oliva virgen extra
sal

Elaboración:
Trocear el conejo, meterlo en un cuenco amplio junto con la cebolla troceada, los dientes de ajo aplastados con el cuchillo y las especias. Cubrir con vino blanco y una copa de brandy. Dejarlo macerar 24 horas en el frigorífico.

Sacar el conejo del cuenco y colar y reservar el macerado.

Poner en una cacerola un fondo de aceite, calentar y dorar los trozos de conejo por todas las caras, y apartarlos.

Rehogar, en el mismo aceite, la cebolla, los ajos y las especias que hemos escurrido y cuando esté todo dorado, añadir de nuevo el conejo, sazonar y regar con el líquido del macerado que hemos reservado.

Cuando comience a hervir, añadir un poco de agua, tapar y dejar cocinar a fuego suave hasta que este tierno. Si fuera necesario, se añadirá más agua para terminar la cocción. Al final rectificar de sal y servir caliente.

Se puede acompañar de patatas fritas o arroz salteado.

La salsa de puede colar, triturar o dejar tal cual, como está en la foto.

Buen provecho.

domingo, 29 de abril de 2012

ALBÓNDIGAS EN SALSA DE ALMENDRAS

Hay montones de recetas de albóndigas pero hay dos recetas que casi todo el mundo ha comido alguna vez: son las albóndigas con tomate y las albóndigas en salsa. Hoy vamos a ver esta última receta, aunque bien podría convertirse rápidamente en unas albóndigas con tomate quitando la salsa propuesta y añadiendo nuestra salsa de tomate favorita (a poder ser casera).

Con respecto a la carne que usé para las albóndigas empleé una mezcla al cincuenta por ciento (mitad y mitad) de carne de cerdo y de vacuno (ternera).

Las cantidades de ingredientes aquí expuestas son solo para 2 personas.

Ingredientes:
Para la masa de la albóndigas:
1 bandeja de 400 grs. de carne picada mixta (ternera y cerdo)
3 huevos
2 dientes de ajo
1 rebanada grande de pan
leche
perejil
azafrán
piñones (cantidad al gusto)
pimienta negra molida
sal, vino (2 cucharadas) y pan rallado
harina y aceite de oliva virgen extra (para freírlas)
Para la salsa:
1 pastilla de caldo de carne
1/2 litro de agua
1 puñado de almendras
1 diente de ajo
1 rebanada de pan
1 tomate
1 trozo de cebolla
Para la cocción:
1 chorreoncito de vino
1 hoja de laurel
una pizca de colorante alimenticio
agua y sal

Elaboración:
Unas horas antes, o la noche anterior prepararemos la carne para las albóndigas.

Para ello, colocar en un bol la carne, la rebanada de pan mojada en leche, los huevos, el majado de ajo, perejil y azafrán machacados en el mortero y diluido con dos cucharadas de vino, pimienta negra molida, piñones y sal. Mezclar bien y añadir algo de pan rallado (poco a poco) hasta conseguir una masa con la consistencia deseada que nos permita hacer bien las albóndigas. Dejamos en maceración varias horas o toda la noche dentro del frigorífico.

Cuando hayan pasado esas horas iremos haciendo las albóndigas con la mano. Después pasamos por harina cada bola y freímos en abundante aceite de oliva, a fuego medio. Cuando se hayan frito todas reservamos sobre papel absorbente para que suelten el exceso de aceite.

Ahora preparamos nuestra salsa de almendras. Lo primero es hacer un caldo de carne con 3/4 de litro de agua y la pastilla de caldo, rallada con un cuchillo. Dejamos hervir por espacio de 20 minutos a fuego suave y reservamos. Nos quedará aproximadamente 1/2 litro de caldo que vamos a utilizar para preparar la salsa.

Ponemos en una sartén con un poco de aceite las almendras, el ajo y la rebanada de pan. Freímos un poco y sacamos, poniéndolas en el vaso de la batidora. En ese mismo aceite pocharemos la cebolla picadita, y cuando se haya vuelto transparente, rallaremos el tomate y también lo añadiremos a la sartén. Sofreímos unos minutos. Sacamos y echamos en el mismo vaso donde tenemos las almendras. Trituramos todo.

Cogemos una cacerola y echamos el caldo de carne, añadimos el sofrito y removemos con una cucharada de palo. Añadimos un hoja de laurel, una pizca de colorante alimenticio, un chorreoncito de vino y una pizca de pimienta negra molida.

Cuando esté caliente añadiremos las albóndigas y rectificamos de sal. Dejamos a fuego medio hasta que espese la salsa. Si vemos que nos espesa mucho la salsa, añadiremos un poco de agua. Dejaremos durante unos quince minutos. Retiramos y servimos.

Opcional: servir con unas patatas fritas.

Buen provecho.

domingo, 15 de abril de 2012

CONEJO AL AJILLO

El conejo es una de las carnes menos utilizadas en nuestra dieta. Sin embargo, la carne de conejo es muy valorada por sus propiedades nutricionales y dietéticas. Es una carne magra, con un bajo contenido de grasa y con menor contenido en ácidos grasos saturados y colesterol que otras carnes. Por su composición nutritiva, la carne de conejo está recomendada en caso de seguir dietas bajas en colesterol y en caso de trastornos cardiovasculares.
El conejo al ajillo es uno de los platos que nos gustan comer en familia. Cada uno se va sirviendo según sus preferencias, pero al final siempre queda la cazuela bien rebañada.
El punto que lo hace diferente, es la utilización del tomillo andaluz para mí el mejor de todos; da un gusto increíble.

Ingredientes:
2 conejos cortados a trocitos (si nos gustan también los hígados, riñones y cabezas)
dientes de ajo en abundancia (12-14)
1/2 vaso de aceite de oliva virgen extra
1 vaso de vino blanco
hojas de laurel (6-8)
unas ramitas de tomillo andaluz
sal
pimienta negra molida

Elaboración:
Limpiamos y cortamos en trocitos el conejo. Salpimentar.

En una cazuela amplia con abundante aceite de oliva vamos friendo el conejo todo a la vez.

Cuando empiece a dorarse incorporamos el ajo (en dientes sin pelar y si son muy grandes partidos por la mitad) y a continuación el vino blanco.

Una vez que los ajos empiecen a ablandarse añadimos el tomillo, las hojas de laurel y rectificamos de sal.

Si vemos que se nos queda seco durante la cocción podemos añadir un poco de agua.

El plato esta hecho cuando el conejo esta dorado, crujiente y los ajos caramelizados sin quemarse.

Preparamos unas buenas barras de pan de pueblo y a mojar. El aceitito con los ajitos están "de rechupete".

Buen provecho.

martes, 21 de febrero de 2012

OSSUBUCO A LA MILANESA

Ossobuco quiere decir literalmente “hueso hueco” en referencia al especial corte del morcillo de ternera que se utiliza para este famoso plato, originario de la Lombardía pero que se cocina por todo el mundo.
Lo primero es la elección de la pieza (pieza de morcillo con hueso, mejor trasero) y del corte, que debe ser de un buen grosor, al menos 2-3 cms. y preferiblemente con la fascia tendinosa que rodea el músculo, para evitar que se deshaga la pieza durante la larga cocción a fuego lento. Hay quien lo elabora en olla rápida, pero el sabor y textura de la carne se resentirán.
Para servirlo, nada mejor que un risotto ligero o arroz hervido, aunque no le quedan mal unas patatas asadas o salteadas. El toque final, muy aromático, lo aporta la gremolata, una fragante mezcla de hierbas, ajo y corteza de limón, con la que espolvoreamos el guiso justo antes de servir, para que el aroma sea pleno.

Ingredientes:
4 ossobucos
50 gr de mantequilla
30 gr de harina
1 cebolla
1 zanahoria
2-3 ramas de apio
2 dientes de ajo
un trozo de cáscara de limón
1 cucharada de mejorana picada
sal y pimienta
150 cc de vino blanco seco
2 tomates maduros
150 cc de caldo de carne
ralladura de 1 limón
arroz hervido como guarnición

Elaboración:
Pela y corta la cebolla en juliana. Pela y corta las zanahorias en rodajas. Pela y corta en trozos el apio. Pica finamente un diente de ajo. Pela los tomates y pícalos finamente.

Practica unos cuantos cortes en la fascia tendinosa que rodea la carne del morcillo, para que al cocinarlos no se encojan y pierdan la forma. Enharínalos levemente.

Calienta la mantequilla en una cazuela de fondo grueso. Añade la carne enharinada y deja dorar por ambas caras a fuego medio. Añade la cebolla, la zanahoria y el apio picados, junto con la cáscara de limón (sin nada de blanco), un ajo picado, la mejorana, un poco de sal y pimienta.

Cuando la verdura empiece a dorarse, añade el vino blanco y deja que reduzca unos minutos, para que evapore el alcohol. Añade los tomates picados y el caldo de carne (puedes sustituir por una pastilla de caldo y 150 ml de agua).

Tapa y deja cocer a fuego lento una hora y media, agregando algo más de caldo si ves que se consume demasiado. Hay que tener cuidado de que no se quede seco el guiso.

Ya casi al final de la cocción añade el otro diente de ajo picado, una pizca de mejorana y la cáscara de limón rallada, dejando que cueza unos minutos para que desprendan los aromas.

Sirve cada ossobuco cubriendo con la salsa y con la guarnición de arroz hervido.

Nota: El tuétano, la parte central del hueso, es delicioso, y se toma con cucharilla.

Buen provecho.

domingo, 8 de enero de 2012

POLLO AL HORNO CON PATATAS A LO POBRE

Creo que ésta es una de esas comidas que gusta a toda la familia… El pollo, por su sabor suave es una de las carnes que más gusta a los mayores y a los peques, además contiene muchas proteínas, minerales y vitaminas.
Habitualmente lo acompaño con unas patatas y pimientos fritos, pero hoy he preparado de acompañamiento unas exquisitas patatas a lo pobre.
Estas patatas están tan ricas que creo que ese nombre no les hace justicia, aunque así es como se conocen en muchos puntos de Andalucía. Se pueden tomar solas, como acompañamiento a un plato de carne, como en el caso de esta receta, o si se quiere un plato redondo, sólo hay que freír un par de huevos y estrellarlos encima.
Una curiosidad: el pollo se comenzó a domesticar en el valle del Indo, un río de Asia meridional, hace unos 4.500 años, y desde allí pasó a Persia y se fue extendiendo gracias a los intercambios comerciales por el resto del mundo.

Ingredientes:
Para el pollo al horno:
1 pollo
1 cebolla
5 dientes de ajo
1 limón
aceite de oliva virgen extra
vino blanco
tomillo
sal y pimienta.
majado de ajo, perejil y azafrán.
Para las patatas a lo pobre:
3-4 patatas medianas
1/2 cebolla
1 pimiento verde
3-4 dientes de ajo
aceite de oliva virgen extra
sal

Elaboración:
Trocear el pollo separando los 2 muslos y las dos pechugas, dejándole la piel. Hermosear las piezas eliminando en lo posible la grasa. Salpimentar.

Untar de aceite una bandeja de horno y colocar las piezas de pollo en ella con la piel hacia abajo. Poner por encima y alrededor la cebolla cortada en juliana y los dientes de ajo pelados y troceados (en 3 ó 4 trozos), esparcir varias ramitas de tomillo, acomodar entre las piezas unas rodajas de limón. Regar con el vino y el majado de ajo, perejil y azafrán al que añadimos un poco de agua.

Introducir en el horno precalentado a 200º durante una hora. A mitad de la cocción dar la vuelta a las piezas y regarlas con la salsa. Si en este momento le faltara caldo, añadir un poquito de agua.

Mientras tanto haremos las patatas a lo pobre. Para ello, ponemos un chorreoncito de aceite de oliva virgen extra en el fondo de una sartén, como cuando vamos a hacer una tortilla de patatas o un poquito más. Se añaden la cebolla troceada, los pimientos también troceados, los dientes de ajo enteros sin pelar, haciéndole una rajita, y las patatas, cortadas en láminas, como cuando se va a hacer tortilla de patatas.

Se sazonan con un poco de sal, se dejan a fuego bajo y se tapan para controlar mejor la cocción y evitar que se quemen. Su propia agua y el vapor que suelta la verdura hace que se cocinen sin necesidad de mucho aceite.

De vez en cuando se mueven con un poco de cuidado, para evitar que queden convertidas en un puré, y cuando esté todo bien pochado, se sube el fuego, para dorarlas un poco y así terminar de hacerlas.

Transcurrido el tiempo de horneado, servir las piezas de pollo, a gusto de los comensales, acompañándolas con las patatas a lo pobre.

Buen provecho.

domingo, 18 de diciembre de 2011

CORDERO SEGUREÑO AL HORNO CON PATATAS PANADERAS

Esta es una de las recetas clásicas en Navidad. ¿En qué casa no se come cordero asado estos días?
El cordero al horno es un manjar que inunda el paladar de un sabor exquisito y no precisa de mucho aderezo para ser un plato estrella.
Es importante que cuando compréis las paletillas, le pidáis al carnicero que os las prepare para asar.

Ingredientes:
Para el asado de cordero:
1 paletilla de cordero segureño por comensal
aceite de oliva virgen extra
unas ramitas de tomillo seco
sal
pimienta negra molida
1 vaso de vino blanco seco
2 vasos de agua
2 cebollas
Para las patatas panaderas:
4 patatas medianas
1 cebolla
3 ó 4 dientes de ajo
aceite de oliva virgen extra
1/2 vaso de vino blanco seco
sal

Elaboración:
Pela y corta en juliana dos de las cebollas.

Sobre la bandeja del horno coloca las cebollas en el fondo, y sobre estas la paletilla de cordero, previamente salpimentada. Riega con un chorro de aceite de oliva virgen extra y añade el tomillo, espolvoreando sobre la paletilla algunas ramitas.

Añade el vino blanco y deja una media hora antes de meter en el horno, de ese modo potenciaremos los sabores.

Precalentar el horno a 180º.

Mientras tanto, pela las patatas y córtalas en rodajas, también la otra cebolla. Pela y aplasta los ajos ayudándote de la hoja del cuchillo. Introduce todo en una fuente de horno, espolvorea con sal, riega con aceite y mezcla bien. Añade ½ vaso de vino blanco. Reservar.

Cuando el horno haya cogido la temperatura adecuada, añade un vaso de agua a la bandeja con el cordero e introdúcela a altura media en el horno. Mantendremos en el horno durante aproximadamente una hora y media.

Es muy importante que durante la cocción no le falte líquido al asado en el fondo de la bandeja (añadir en este caso algo más de agua cuando sea preciso, sólo agua). También es importante ir dándole la vuelta cada 20 minutos regándolo con el jugo de la cocción.

Cuando le falten 45 minutos al cordero introduciremos en el horno la fuente con las patatas, por debajo de la del cordero. Controlaremos también la cocción de las patatas para que no se queden secas y, si hiciese falta, hidratarlas nuevamente con un chorreoncito de aceite y otro de vino.

La paletilla estará terminada, y realmente bien hecha, cuando la carne se separe fácilmente del hueso.

Terminada la cocción, sacar las dos bandejas del horno y emplatar, regando el cordero con una cucharada del jugo de la cocción, acompañar con unas patatas y ¡a disfrutarlo!

Buen provecho.

viernes, 9 de diciembre de 2011

CARRILLADAS DE CERDO EN SALSA

La carrillada es la parte de la mejilla del cerdo, de corte tierno, muy meloso y, en contra de una creencia generalizada, nutricionalmente a la altura de cualquier otro tipo de carne. Hasta hace unos años formaba parte de la denominada casquería, quedando muy depreciada. Sin embargo, es una carne carente de grasa, muy nutritiva y agradable al paladar.
Las carrilladas de cerdo en salsa resultan un plato principal muy satisfactorio, la carne queda muy tierna, jugosa, melosa, se deshace en la boca, no hay duda de que tus comensales te felicitarán. Aunque el tiempo total de elaboración puede rondar las dos horas, no necesita que estés encima en todo momento, se van haciendo poco a poco para regalarte después un excelente bocado.

Ingredientes:
1 kg de carrilladas de cerdo (si es ibérico, mejor)
1 cebolla
1 puerro
2 zanahorias
2 patatas
3 dientes de ajo
1 vaso de caldo de carne
1 vaso de vino Pedro Ximénez
harina
1 hoja de laurel
1 ramita de tomillo
aceite de oliva virgen extra
pimienta negra molida
sal
perejil

Elaboración:
En primer lugar, antes de cocinar las carrilladas la limpiaremos ligeramente retirando con un cuchillo bien afilado las finas telas que la recubren por uno de sus lados y los restos de grasa que puedan haber quedado adheridos.

Para cocinarlas, podemos dejarlas enteras, si no son muy grandes, o trocearlas en trozos medianos.

Picar finamente la cebolla y el puerro y cortar los dientes de ajo en láminas.

Salpimentar las carrilladas, pasarlas por harina ligeramente y sofreírlas lentamente en un poco de aceite de oliva virgen extra hasta que estén doradas. Retirar y reservar en un plato.

En el mismo aceite sofreiremos la cebolla, el puerro y los dientes de ajo que habremos picado previamente. A los diez minutos, cuando esté todo ligeramente dorado, añadir el vino y dejar reducir dos o tres minutos.

Luego añadir las carrilladas y el caldo de carne hasta que las cubra ligeramente (si no se dispone de caldo de carne se puede utilizar una pastilla de caldo de carne disuelta en agua). Añadir el tomillo y el laurel.

Tapar y dejar cocer a fuego lento durante unos 80-90 minutos. (En la olla rápida, a fuego suave, lo dejaríamos 20-25 minutos desde que comience a salir el vapor).

Transcurrido este tiempo, sacamos las carrilladas a un plato y trituramos la salsa con la batidora de mano para que quede suave y sin trocitos de cebolla o puerro.

A continuación, limpiar y trocear las zanahorias y añadir a la cazuela y también añadir de nuevo las carrilladas.

Dejar cocer a fuego lento tapado durante otros 20-25 minutos hasta que la salsa reduzca vigilando que no se pegue.

A la hora de servir emplateremos la carne acompañada de las zanahorias, unas patatas, que habremos frito con un poco de sal en sartén aparte, un poco de salsa y espolvoreamos con perejil picado.

Buen provecho.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

POLLO EN SALSA

El pollo es una carne poco calórica que además a mí me encanta. Me gusta cocinado de mil maneras. Es tan versátil que además todo le va bien. Una de ellas es esta receta con una salsita ligera. Una manera muy sencilla de prepararlo cuyo resultado es sorprende. Es una de las típicas recetas que van pasando de generación en generación sin que nadie les haya dado un nombre específico, pero está riquísimo e incluso tiene mucho mejor sabor si se prepara de un día para otro.

Ingredientes:
1 pollo troceado
2 dientes de ajo
3 huevos cocidos
unas ramitas de perejil
1/2 vaso de vino blanco
pimienta negra molida
aceite de oliva virgen extra
sal
1 pizca de colorante alimenticio
agua
patatas fritas (opcional)

Elaboración:
Trocear el pollo, limpiándolo bien de piel y grasas. Freírlo en una sartén con aceite de oliva virgen extra. Sacar y echar en una olla.

Mientras tanto, cocemos los huevos (unos 10 minutos en agua hirviendo), los pelamos y reservamos.

Hacemos un majado en el mortero con los dos dientes de ajo y las ramitas de perejil. Añadimos al mortero dos yemas de huevo, las machacamos y desleímos el contenido del mortero con el medio vaso de vino blanco. Removemos y añadimos a la olla junto con el pollo. Añadir también el resto de huevo cocido (claras y yema) picadas.

Añadir una pizca de pimienta negra molida, otra pizca de colorante, sal y cubrir ligeramente de agua.

Dejar hervir hasta que reduzca un poco y la salsa quede ligada.

(Opcional: podemos acompañar el pollo en salsa con unas patatas fritas).

Buen provecho.