Es una sopa típica de Andalucía, especialmente de las provincias de Sevilla, Almería y Jaén. Perfecta para los días de frío como un primer plato, o para una cena reconfortante y saludable.
Aunque no se indica en los ingredientes de la receta, también se suele acompañar con dados de pan tostado o frito (pequeños picatostes, como se llaman en nuestra tierra), que se añadirán al final del proceso; es decir, cuando la sopa esté en la mesa. Para ello, los freiremos previamente, los dejaremos escurrir sobre papel absorvente y los serviremos en un recipiente aparte para que cada comensal se sirva, o no, según su gusto.
Ingredientes:
• 3/4 de litro de caldo del cocido o puchero de garbanzos
• 1/2 litro de agua
• 100 grs. de jamón serrano en taquitos
• 1 huevo cocido
• un puñadito pequeño de arroz (unos 25 ó 30 gr.)
• una ramita de hierbabuena (opcional, pero aconsejable por el sabor que aporta)
Elaboración:
Calentar a fuego suave el caldo del cocido, al que habremos añadido 1/2 litro de agua.
Cuando comience a hervir, añadir el arroz y dejar hervir 10 minutos.
Pasado este tiempo, añadiremos los taquitos de jamón y el huevo cocido picado (-clara y yema-).
Dejar cocer otros 8 minutos y añadir la ramita de hierbabuena (con solo 3 ó 4 hojas basta para aromatizar nuestra sopa y darle un toque especial). Dos minutos más de cocción, retiramos la hierbabuena (ya ha hecho su función) y tenemos nuestra sopa preparada para servir.
¡Os encantará!
Buen provecho.
jueves, 2 de enero de 2014
miércoles, 1 de enero de 2014
BACALAO PILPILADO CON TOMATE, GUISANTES Y ESPÁRRAGOS BLANCOS
Esta receta de bacalao con tomate, guisantes y espárragos es una exquisitez. La carne del bacalao se desmorona en lajas de un blanco nácar, el dulce tomate contrasta sensualmente con el sabroso pez, los guisantes y los espárragos ponen el acento y el suave y amarillento manto de aceite pilpilado amortigua y amalgama a estos cuatro ingredientes del plato.
Con ingredientes de calidad y elaboraciones sencillas es muy fácil disfrutar de un plato, os lo aseguro. En mi opinión lo más difícil a la hora de cocinar, es saber preservar la personalidad de cada ingrediente, sobre todo porque a menudo nos complicamos con elaboraciones o maridajes demasiado sofisticados que apabulla a los ingredientes, por lo general, sencillos.
Ingredientes:
• 4 tajadas hermosas (-de ración-) de bacalao desalado
• 4 tomates kumato enteros, pero maduros
• 8 cucharadas de guisantes (mejor frescos que congelados)
• 150 ml de aceite de oliva virgen extra
• 4 dientes de ajo
• 1-2 guindillas (cayena), según vuestro gusto.
• 12 espárragos blancos (de conserva)
Elaboración:
En primer lugar, desalar el bacalao durante 48 horas en agua fría cambiándola cada 8 horas. Podéis optar por comprar un bacalao ya desalado al punto de sal que se vende congelado en las grandes superficies. Sólo tendréis que descongelarlo y escurrirlo bien.
Pelamos los tomates y cortamos a cuadritos. Pelamos también los guisantes si son frescos. Reservamos.
Ponemos una sartén con aceite de oliva virgen extra, los ajos y la guindilla al fuego muy flojo con el bacalao piel abajo. Movemos en un cimbrear procurando sacar la gelatina del bacalao, durante 5 minutos, sin parar; damos vuelta a las tajadas y, sin dejar de cimbrear, cocinamos 3 minutos más. Volteamos de nuevo y, se supone, ya estará el bacalao blanco, o sea, cocinado y nos habrá quedado un “pilpil” ligero, sin terminar de elaborar. Apartamos del fuego y reservamos. No se trata en esta receta de hacer un “bacalao al pilpil”.
En una sartén aparte sofreímos ligeramente los tomates pelados y cortados a cuadraditos y los guisantes -(con 4 ó 5 minutos basta)- y añadimos a la sartén del bacalao.
Ponemos nuevamente al fuego la sartén con el bacalao y el sofrito añadido, damos un “meneillo” durante un par de minutos y a comer.
Para emplatar, colocamos tres espárragos blancos en cada plato, distribuimos la guarnición de tomates y guisantes y, sobre ella, colocamos la tajada de bacalao. Regar las tajadas de bacalao con el “pilpil ligero” que nos haya quedado en la sartén y adornar con los dientes de ajo y las guindillas.
Buen provecho.
Con ingredientes de calidad y elaboraciones sencillas es muy fácil disfrutar de un plato, os lo aseguro. En mi opinión lo más difícil a la hora de cocinar, es saber preservar la personalidad de cada ingrediente, sobre todo porque a menudo nos complicamos con elaboraciones o maridajes demasiado sofisticados que apabulla a los ingredientes, por lo general, sencillos.
Ingredientes:
• 4 tajadas hermosas (-de ración-) de bacalao desalado
• 4 tomates kumato enteros, pero maduros
• 8 cucharadas de guisantes (mejor frescos que congelados)
• 150 ml de aceite de oliva virgen extra
• 4 dientes de ajo
• 1-2 guindillas (cayena), según vuestro gusto.
• 12 espárragos blancos (de conserva)
Elaboración:
En primer lugar, desalar el bacalao durante 48 horas en agua fría cambiándola cada 8 horas. Podéis optar por comprar un bacalao ya desalado al punto de sal que se vende congelado en las grandes superficies. Sólo tendréis que descongelarlo y escurrirlo bien.
Pelamos los tomates y cortamos a cuadritos. Pelamos también los guisantes si son frescos. Reservamos.
Ponemos una sartén con aceite de oliva virgen extra, los ajos y la guindilla al fuego muy flojo con el bacalao piel abajo. Movemos en un cimbrear procurando sacar la gelatina del bacalao, durante 5 minutos, sin parar; damos vuelta a las tajadas y, sin dejar de cimbrear, cocinamos 3 minutos más. Volteamos de nuevo y, se supone, ya estará el bacalao blanco, o sea, cocinado y nos habrá quedado un “pilpil” ligero, sin terminar de elaborar. Apartamos del fuego y reservamos. No se trata en esta receta de hacer un “bacalao al pilpil”.
En una sartén aparte sofreímos ligeramente los tomates pelados y cortados a cuadraditos y los guisantes -(con 4 ó 5 minutos basta)- y añadimos a la sartén del bacalao.
Ponemos nuevamente al fuego la sartén con el bacalao y el sofrito añadido, damos un “meneillo” durante un par de minutos y a comer.
Para emplatar, colocamos tres espárragos blancos en cada plato, distribuimos la guarnición de tomates y guisantes y, sobre ella, colocamos la tajada de bacalao. Regar las tajadas de bacalao con el “pilpil ligero” que nos haya quedado en la sartén y adornar con los dientes de ajo y las guindillas.
Buen provecho.
sábado, 2 de noviembre de 2013
NÍSCALOS A LA PLANCHA
Esta receta fácil y rápida va dedicada a todos aquellos que recorremos los bosques en busca de este manjar y que al llegar a casa después de una “dura” jornada, tras repasar, limpiar y organizar lo recolectado no tenemos ganas de pasar mucho tiempo delante del fogón pero sí nos apetece probar ese manjar que hemos recogido cuando está fresco.
Pues bien aquí os dejo una sabrosa alternativa con la que deleitar el paladar.
Ingredientes:
• níscalos
• unos cuantos dientes de ajo (acorde a la cantidad de níscalos que vayamos a preparar)
• una ramitas de romero fresco
• aceite de oliva virgen extra
• sal gruesa o en escamas
• zumo de limón
Elaboración:
Limpiamos bien los níscalos, con suavidad, ayudándonos de un cepillo y un paño húmedo para quitarles los restos de tierra y hojarasca. Si están muy sucios, habrá que pasarlo por el chorro de agua y dejarlos secar en el escurridor.
Ponemos la plancha al fuego con un poco de aceite de oliva y cuando esté bien caliente colocamos los níscalos con las láminas hacia abajo. Cuando empiecen a tomar color les damos la vuelta y salamos.
En una sartén aparte habremos frito los dientes de ajo, pelados y fileteados, y les añadiremos casi al final unas hojas de romero fresco y unas gotas de zumo de limón.
Con esta salsa bañamos los níscalos hasta que estén bien asados.
Buen provecho.
Pues bien aquí os dejo una sabrosa alternativa con la que deleitar el paladar.
Ingredientes:
• níscalos
• unos cuantos dientes de ajo (acorde a la cantidad de níscalos que vayamos a preparar)
• una ramitas de romero fresco
• aceite de oliva virgen extra
• sal gruesa o en escamas
• zumo de limón
Elaboración:
Limpiamos bien los níscalos, con suavidad, ayudándonos de un cepillo y un paño húmedo para quitarles los restos de tierra y hojarasca. Si están muy sucios, habrá que pasarlo por el chorro de agua y dejarlos secar en el escurridor.
Ponemos la plancha al fuego con un poco de aceite de oliva y cuando esté bien caliente colocamos los níscalos con las láminas hacia abajo. Cuando empiecen a tomar color les damos la vuelta y salamos.
En una sartén aparte habremos frito los dientes de ajo, pelados y fileteados, y les añadiremos casi al final unas hojas de romero fresco y unas gotas de zumo de limón.
Con esta salsa bañamos los níscalos hasta que estén bien asados.
Buen provecho.
viernes, 1 de noviembre de 2013
GACHAS DULCES DE LOS SANTOS
El día de Todos los Santos y Noche de los Difuntos, se hacen gachas en casi todas las casas de los pueblos andaluces.
La tradición de elaborar este plato viene de muy antiguo. En esta noche, la gente se reunía a rezar por ellos y para que fuera más llevadera la letanía se ofrecían reconfortantes gachas y luego con las que sobraban se tapaban las rendijas de las puertas y cerraduras; así impedían que los espíritus de los fallecidos entraran.
A parte de la tradición, estas gachas están buenísimas.
Ingredientes:
• 150 ml de aceite de oliva virgen extra
• pan duro para hacer cuscurrones (pan frito)
• 1 cucharadita de café de matalahúva (anís en grano)
• 4 cucharadas soperas de harina
• 1 litro de leche
• un chorrito de anís seco (opcional)
• 4 cucharadas soperas de azúcar
• canela molida
Elaboración:
En primer lugar preparamos una sartén con aceite y añadimos el pan cortado a daditos. Esperamos a que se doren y colocamos sobre papel absorbente. Ya tenemos preparados los costrones de pan frito que utilizaremos al final de la receta para la decoración.
En un recipiente hondo ponemos un poco de aceite de freír el pan (-este aceite lo habremos colado para quitar las impurezas que se quedan al freír el pan-) añadimos la matalahúva. Cuando pase un minuto añadimos harina y movemos con las varillas para que no se hagan grumos, incorporamos la leche y desleímos bien.
Si se forman grumos, no os preocupéis. ¡Todo, a casi todo, tiene remedio! En este caso, pasáis todo el contenido por la batidora unos segundos y os quedará sin grumos. Volcáis nuevamente en el recipiente hondo y continuáis con la receta.
Ahora ponemos el azúcar, un poquito de canela (no mucha porque luego también ponemos para decorar el plato) y un chorrito de anís (opcional). Bajamos un poco el fuego y dejamos cocer sin parar de mover hasta que espesen (si quedan muy espesas se puede añadir un poco más de leche).
Las ponemos en un bol o plato hondo (-o en cuencos individuales-), las espolvoreamos con canela y ponemos por encima los cuscurrones de pan frito. Ya tenemos listo este dulce postre.
Se pueden comer calientes, templadas o frías.
Buen provecho.
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